La historia eterna, de unos cosmonautas celestiales…
Es decir, unos cosmonautas, que tenían, su única casa, permanente, en el cielo (Hijos, e Hijas, de Dios), y que, después, eran viajeros, libres, por el cosmos, por medio, de los millones de naves de Dios…
…Desobedeciendo, a ese Dios, viajaron, hacia, el universo final, del cosmos, e invadieron, por tanto, hace, unos diez mil años, a los interiores tenebrosos, de unos veinte planetas, de dicho cosmos, entre ellos, el planeta tierra…
…. Y por tanto, sus vidas, desde entonces, quedaron sometidas, a un gran mal, que los volvió locos, y que, les hizo olvidarse, de que eran, en realidad, esos cosmonautas, viajeros, libres, por el cosmos (Fundación del mundo).
Y por todos estos motivos, las personas, habitamos, desde hace diez mil años, el interior del planeta tierra, el interior del planeta ummo, y los interiores, de otros veinte planetas, del cosmos.
Y el final del mundo, que, anunciaron, tanto, Jesucristo, como, s. Pablo, hace dos mil años, no es, otra cosa, que, el abandono, de los interiores tenebrosos, de esos veinte planetas del cosmos, por parte, de todas las personas, y por tanto, la vuelta a la normalidad, de todas las cosas.
Javier Rubio Ortín
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