El culto, a un Cristo, siempre vivo, y crucificado.

Un Cristo, vivo, y crucificado.

 

 

 

Es decir, un Cristo, siempre vivo, siendo ajusticiado, por el Padre, en la cruz, para, poder alcanzar, finalmente, su vida eterna, de cosmonauta, completamente liberada, de todo mal, para siempre, y para que, otras personas, también alcancen, asimismo, sus vidas eternas, de cosmonautas, completamente liberadas, de todo mal, para siempre.

 

Este es, el culto, a la persona de Jesucristo, que practicaban, por ejemplo, s. Pedro, o s. Pablo.

Es decir, el culto, a un cosmonauta de Dios (Hijo de Dios), liberándose, a sí mismo, del mal, para siempre, y liberando, también, a otras personas, del mismo mal, para siempre, por medio, de su vida sufrida, en el mundo.

Es decir, el culto, hacia una persona, que, por medio, de la justicia divina, asociada, a su propia vida sufrida, desea poner, un punto final, definitivo, al mal, en su propia vida, y también, asimismo, desea poner, un punto final, definitivo, del mal, a las vidas de otras personas, amigas. 

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