Una persona, padece, un cáncer, incurable, para la medicina del mundo…
Y Dios, decide salvar, a esa persona, de la muerte.
Y por tanto, Dios, duerme a esa persona, muy profundamente-felizmente, y posteriormente, la hace desaparecer, del cosmos, y habitar, en el cielo.
Y cuando, esa persona, despierta, de nuevo, en el cosmos, lo hace ya, con su cáncer, completamente curado.
Javier Rubio Ortín
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