Las señales anunciadoras, del fin del mundo.
Cuando, veáis, que:
El sol, se vuelve oscuridad, a medio día, muchas veces.
La luna, no da su resplandor, es decir, la luna, deja de ser, esa luna.
Los cielos nocturnos, se quedan, sin puntos luminosos.
Todos los cementerios, del mundo, carecen, por completo, de cadáveres humanos.
El final, de la redención sufrida, del mundo, es inminente, y por tanto, el final del mundo, es inminente, es decir, el final, de la estancia humana, en el interior tenebroso, del planeta tierra, es inminente.
Javier Rubio Ortín
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