El culto, a un Jesucristo, resucitado.

El culto, a un Jesucristo, resucitado…

Es decir, el culto, a un Jesucristo, salvador del mundo, y salvado, asimismo, también, de su muerte cadavérica.
Es decir, el culto, a un Jesucristo, que conquista, su vida eterna, o vida inmortal, por medio, de desaparecer, y aparecer, en el cosmos, un número de veces, ilimitado.
Es decir, el culto, a un cuerpo, de Jesucristo, completamente libre, de corrupción, o gusanos, que si que sirve, realmente, de alimento, para la inmortalidad, para todos.
Es decir, el culto, a un Jesucristo, que, tras su crucifixión, desapareció del mundo, en su tumba, en medio, de grandes señales de desaprobación (Terremoto + Tinieblas + Resurrecciones), mandadas, por Dios-Padre, que deseaba, que, Jesucristo, desapareciera, del mundo, en la misma cruz, a la vista, de todos los presentes.
Y por tanto, el culto, a millones de personas, de todo el mundo, que, como, Jesucristo, desaparecen, del mundo, en sus tumbas, es decir, cuando, ya nadie, se apercibe, de ello.
¡¡¡Este, es, el verdadero culto, a la persona de Jesucristo, que practicaron, por ejemplo, s. Pedro, y s. Pablo!!!
Javier Rubio Ortín

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