Dios, y las doctrinas, morales.

Dios, y las doctrinas, morales.

Mientras, que, las personas, puras, hombres, y mujeres, como son perfectas, no precisan, ni precisarán, jamás, de ninguna, doctrina moral, que, las mejore.
Las personas, impuras, en cambio, resulta imposible, que se puedan transmutar, jamás, en unas personas puras, por medio, del cumplimiento, de ninguna doctrina, moral.

Javier Rubio Ortín

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


+ nueve = 16