Dios, la casa natural, de absolutamente, todas las personas.
¿Qué es, una persona, cualquiera?
¡¡¡Pues, una cierta felicidad, más, o menos, grande!!!
¿Y qué es, la persona, de Dios?
¡¡¡Pues, la felicidad, en su máxima expresión!!!
Y por tanto, toda persona, que adquiere, su felicidad máxima, mientras duerme, viaja, hacia Dios, y se hace, una sola cosa, con Él.
Y por tanto, cuando, absolutamente, todas las personas, poseamos, nuestra, felicidad máxima, todas las personas, habitaremos en Dios, y por tanto, tan solo, existirá, Dios, nada más.
Javier Rubio Ortín
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