Cobijado dentro de mi pirámide…
…Me parezco, más, a un diamante, en una cierta medida, más, o menos, grande…
….Y por tanto, mi persona, se endurece…
…Y por tanto, mi persona, se vuelve, más simétrica….
…Y por tanto, mi persona, tiende, a aquietarse…
….Y por tanto, mi persona, se vuelve, más feliz….
….Y por tanto, mi persona, se rejuvenece…
…Y por tanto, mi persona, no tiende, a enfermarse, y morirse, y por tanto, mi persona, no tiende a convertirse, en un cadáver…
…Y por tanto, mi persona, tiende a desaparecer, del cosmos, sin dejar rastro.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment