Asesinar a una persona.
Para que, una persona, se muera, es preciso, que, esa persona, sufra, una larga agonía, mientras, esa persona, esta siempre, despierta a la vigilia.
Y para, que una persona, se goce de su salvación, de la muerte, de una forma, completamente placentera, solo es preciso, que, el poder salvador de Dios, actúe, en esa persona, durante, una millonésima de segundo, durmiéndola, en el sueño eterno, del reino de los cielos, el cielo, y la eternidad.
¡¡¡Y por tanto, si Dios, lo quiere, toda persona, es inmortal, de forma potencial, ante cualquier intento, de asesinato!!!
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