Las personas, somos, originalmente….
Un sueño, plenamente feliz, eterno, inmortal, que, conforme, conoce, al mundo, se afea, de forma progresiva, hasta convertirse, finalmente, en una pesadilla, en la vejez, hasta que, por medio, de la salvación, se convierte, de nuevo, en ese sueño, plenamente feliz, original, eterno, o inmortal.
Javier Rubio Ortín
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