Inducir, sueño, a un cadáver.
Es decir, inducir, orden, al desorden.
Es decir, inducir, simetría, a la asimetría.
Es decir, inducir, quietud, al movimiento.
Es decir, inducir, parecido al diamante, a lo que no se parece, en nada, al diamante.
Es decir, inducir, espíritu, a algo, que carece, de espíritu.
Es decir, inducir, fuerzas de unión, a unas fuerzas de separación.
Es decir, inducir, dureza, a la blandura.
Es decir, inducir, felicidad, la infelicidad.
Es decir, cobijar, a ese cadáver, bajo una pirámide, cuya desigualdad, entre sus lados, tienda a ser, completamente nula.
Es decir, resucitar, a un cadáver.
Javier Rubio Ortín
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