El parecido al diamante, de una persona.

El parecido al diamante, de una persona.

 

 

 

 

Es decir, el parecido, de una persona, a una pirámide, cuyas aristas, tiendan a ser, todas ellas, de igual longitud.

Es decir, el grado, de simetría esférica, que posee, esa persona.

Es decir, el grado de orden, que posee, esa persona.

Es decir, el grado de salud, que posee, esa persona.

Es decir, el grado de quietud, que posee, esa persona.

Es decir, el grado de unión, que posee, esa persona.

Es decir, el grado de dormición, que posee, esa persona.

Es decir, lo espiritual, que es la vida, de esa persona.

Es decir, el grado de dureza, que posee, esa persona.

Es decir, la ausencia del transcurrir del tiempo, que posee, esa persona.

Es decir, el grado de felicidad, que posee, esa persona.

 

 

 

 

Javier Rubio Ortín

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


− 9 = cero