La principal enemiga de Dios.
¡¡¡Es la muerte cadavérica, de las personas!!!
Porque, cuando, el cuerpo de una persona, cualquiera, se muere, se muere, también, el cuerpo de Dios, porque, el destino natural de esa persona, era, que su cuerpo, siempre vivo, se convirtiera, finalmente, en el cuerpo de Dios, invisible, a los ojos humanos.
Javier Rubio Ortín
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