El aparato circulatorio.
Está configurado, por dos clases de sangre, la sangre implosiva, o sangre, que tiende a convertirse, toda ella, en diamante, por medio, de una cierta fuerza implosiva (Sangre arterial) (Fuego…Gases…Líquidos…Sólidos…Diamante) (Hacia la felicidad máxima), y la sangre, explosiva, o sangre, que tiende a convertirse, toda ella, en gases, y en fuego, por medio, de una cierta fuerza explosiva (Sangre venosa) (Diamante…Sólidos…Líquidos…Gases…Fuego) (Hacia la felicidad nula).
Un aparato circulatorio, humano, tiende a enfermarse, y morir, cuando, ese, aparato circulatorio, tiende a convertirse, por completo, en gases, y en fuego, por medio, de la fuerza explosiva, asociada, a su sangre venosa.
Y un aparato circulatorio, tiende a curarse, de todas sus enfermedades, si ese aparato circulatorio, tiende a desaparecer, por completo, y convertirse, por tanto, todo él, en diamante, por medio, de la fuerza implosiva, asociada, a su sangre arterial.
[Aparato circulatorio] + [Implosión, simetría, orden sueño, quietud] = [Aparato circulatorio, eternizándose, como el diamante]
Y también:
[Aparato circulatorio] + [Explosión, asimetría, desorden, vigilia, movimiento] = [Aparato circulatorio, tendiendo a enfermarse, y morir]
Javier Rubio Ortín
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