La suerte del profeta Jonás.

Y el profeta Jonás, no murió…

 

 

 

Sino, que, tras desobedecer a Dios, al no querer evangelizar, a la gran ciudad (Enseñar al mundo, su salvación-invisibilidad), fue tragado, completamente vivo, por el gran pez, después, permaneció, completamente vivo, dentro, de ese gran pez, tres días, y tres noches, y al tercer día, fue vomitado, completamente vivo, por ese gran pez, y esta vez, si que, quiso obedecer a Dios, y evangelizar, a esa gran ciudad (Enseñar al mundo, su salvación-invisibilidad).

Y Jesucristo, quiso imitar, por completo, a este profeta Jonás, tras concluir su crucifixión, entre grandes señales de desaprobación, de parte de Dios-Padre, como, terremoto, tinieblas, y resurrecciones de personas muertas.

 

 

 

 

Javier Rubio Ortín 

 

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