De Dios, depende, solamente….
….El que, una persona, cualquiera, tienda a ser, plenamente feliz, y por tanto, esa persona, se convierta, en un mineral, invisible a los ojos humanos, mientras duerme.
….El que, una persona, cualquiera, tienda a poseer, una felicidad nula, y por tanto, esa persona, se convierta, en un cadáver.
Aunque, la vida, siempre, confusa, y torpe, del mundo, confunda, o tienda a confundir, erróneamente, entre sí, a esos dos destinos, posibles, de una persona.
Y por tanto, puede ocurrir, potencialmente, que, mientras, para el mundo, absolutamente, todas las personas, se mueren, y se conviertan, por tanto, en unos cadáveres, en cambio, para, Dios, ocurra, por el contrario, que, absolutamente, todas esas personas, se salven, convirtiéndose, por tanto, en unos minerales, invisibles a los ojos humanos, mientras duermen.
Javier Rubio Ortín
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