Una persona, encerrada, en una mazmorra, a perpetuidad…
Tiene, ante sí, esa persona, estas dos posibilidades, ciertas:
1ª Tras concluir, felizmente, su redención sufrida, por medio, de sus sufrimientos carcelarios, ser convertida, por el poder de Dios, en un diamante, invisible, a los ojos humanos, por medio, de una fuerza de unión (Persona, tendiendo a poseer, una felicidad, máxima, mientras duerme).
2ª Enfermarse, y morir, por medio, de una fuerza de separación (Persona, tendiendo, a poseer, una felicidad nula, mientras está despierta a la vigilia).
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment