Y s. Pablo, se olvida, de lo que es el sufrimiento, para siempre.
Tras sufrir, ese s. Pablo, en forma de persecuciones, apedreamientos, naufragios, y tribulaciones, de todo tipo, los sufrimientos redentores, que, Dios, le manda.
Y por tanto, s. Pablo, después de esto, huye completamente vivo, del interior tenebroso, del planeta tierra, y habita, para siempre, en una nueva creación, hecha, de un 100 % de bien, y de un 0 % de mal.
Javier Rubio Ortín
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