Y Job, se olvida, de lo que es el sufrimiento, para siempre.
De una manera, completamente justa, es decir, según la justicia de Dios.
Tras padecer, dicho Job, los sufrimientos redentores, que, Dios, le manda.
Y por tanto, Job, huye completamente vivo, del interior tenebroso, del planeta tierra, y habita, desde entonces, en la nueva creación, hecha de un 100 % de bien, y de un 0 % de mal.
Javier Rubio Ortín
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