La lucha, entre las pirámides, y la muerte cadavérica.
Las pirámides, son los sucedáneos, de los diamantes, y por tanto, las pirámides, significan, belleza, felicidad plena, y vida eterna, siempre, de una manera proporcional, a lo regulares, que son, esas pirámides.
Y la enfermedad, la vejez, y la muerte cadavérica, significan, fealdad, infelicidad, es decir, significan, todo lo contrario, de lo que significan, las pirámides.
Y por tanto, si introducimos, dentro de una pirámide, a una persona, enferma, envejecida, o muerta, se establece, una lucha, entre la belleza, y la fealdad, es decir, una lucha, entre la felicidad, y la infelicidad, es decir, una lucha, entre la mineralización, y la combustión, es decir, una lucha, entre la salud, y la enfermedad, la vejez, y la muerte cadavérica…
Si triunfa, la pirámide, en esta lucha, pues entonces, la salud, ha vencido, a la vejez, la enfermedad, y la muerte.
Y si es derrotada, la pirámide, pues entonces, ha triunfado, la enfermedad, la vejez, y la muerte.
Y por tanto, las pirámides, son las casas, donde viven, unas personas, que aspiran, a no morirse, jamás, como, fue el caso, de la v. María, y por tanto, las pirámides, son las verdaderas casas, de todos los cristianos, que aspiran, a no convertirse, jamás, en unos cadáveres, agusanados.
Javier Rubio Ortín
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