El cristianismo, incompatible, con el mal.
Es decir, el cristianismo, incompatible, con unas personas, hombres, y mujeres, influenciadas perniciosamente, por los interiores tenebrosos, de los planetas del cosmos.
Y por tanto, el único objetivo final, del cristianismo, es una vida humana, 100 % pura, o una vida humana, completamente libre, de cualquier influencia, proveniente, de los interiores tenebrosos, de los planetas del cosmos, como, el planeta tierra.
Y cuando, suceda, todo eso, el cristianismo, dejará de existir, para siempre, pues solo existirán, desde entonces, las gloriosas, vidas eternas, de unos cosmonautas de Dios, Hijos, e Hijas, desconocedores totales del mal, 100 % perfectos, que tendrán su única casa permanente, en Dios-Padre, y por tanto, que no necesitarán, de ninguna regla moral, corregidora, para sus gloriosas vidas, completamente purificadas del mal, viajeras, libres, por todo el cosmos, para siempre, y que, además, les será, totalmente imposible, el volver a invadir, de nuevo, el interior tenebroso, de un planeta del cosmos, como, el planeta tierra.
Javier Rubio Ortín
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