Una persona, es purificada del mal, por completo.

Una persona, es purifica del mal, por completo.

 

 

 

Cuando, concluye su redención del mal, esa persona, concilia, inmediatamente, un sueño, de felicidad máxima, y por tanto, esa persona, se hace, una sola cosa con Dios, y posteriormente, esa persona, nace de nuevo, en el cosmos, en forma de un bebé, dentro de una nave de Dios, tripulada, por un hombre, y por una mujer,  que desconocen, por completo, que es el mal, en sus gloriosas vidas eternas, viajeras, libres, por todo el cosmos…

Y por tanto, ese bebé, se vuelve, niño, adolescente, y joven, dentro de una vida eterna, que desconoce, por completo, que es el mal.

Y de esa manera, esa persona, ya ha sido purificada, de todo mal, para siempre, es decir, esa persona, ya no recordará, ni por lo más remoto, que es la influencia de un planeta del cosmos, como, el planeta tierra.

 

 

Javier Rubio Ortín

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