Dios se compadece del extravío humano.
Y por tanto, cuanto, más perdida, se encuentra, una persona, en el interior tenebroso, del planeta tierra, más se compadece, Dios, de esa persona, y por tanto, salva a esa persona, de su muerte cadavérica, volviéndola, plena<mente feliz, o un diamante, completamente puro, invisible, a los ojos humanos.
Porque, si Dios, no volviera, a esa persona, plenamente feliz, o un diamante, completamente puro, invisible a los ojos, esa persona, más tarde, o más temprano, acabaría, dejando ese ser diamante, y convirtiéndose, en impurezas, solamente (o en un cadáver agusanado).
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment