A las enfermedades, incurables, en el mundo.

A las enfermedades, incurables, en el mundo…

 

 

 

…Dios, las convierte, en unos diamantes, completamente puros, invisibles, a los ojos humanos.

Porque, si Dios, no volviera, a esas personas, que padecen, esas enfermedades, incurables, en el mundo, plenamente felices, o esos diamantes, completamente puros, invisibles a los ojos, esas personas, y a causa de sus enfermedades incurables, dejarían de ser, diamantes, y se convertirían, en impurezas, solamente (Cadáveres).

 

 

 

 

Javier Rubio Ortín 

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