Jesucristo, y las enfermedades.

Jesucristo, y las enfermedades.

 

 

 

Jesucristo, afirmó, hace dos mil años:

Quién crea, en mi persona, no sentirá jamás, ni hambre de alimentos, ni sed, de agua, es decir, quien crea, en mi persona, no se enfermará jamás, de ninguna enfermedad.

Y de hecho, Jesucristo, abandonó, finalmente, el interior tenebroso, del planeta tierra, hacia su vida eterna, de cosmonauta, viajero, libre, por todo el cosmos, (Sacerdote según el orden de Melquisedec), sin haber enfermado, jamás, de ninguna enfermedad, en dicho, planeta tierra.

Y es que, Jesucristo, sufrió, su redención del mal, es decir, se liberó del mal, para siempre, solamente, por medio, de su crucifixión voluntaria, nada más, y por tanto, Jesucristo, no se enfermó, jamás, ni de tan siquiera, un resfriado.

Y por tanto, Jesucristo, el Hijo de Dios (Cosmonauta de Dios, o sacerdote, según el orden de Melquisedec), se pasó, toda su vida mundana, curando, a todas las personas enfermas, y resucitando, a las personas muertas.

 

Javier Rubio Ortín 

 

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