Liberar a los condenados a muerte.
¡¡¡Para eso, vino, Jesucristo, al mundo!!!
Pero…¿Cómo, libera, Jesucristo, a los sentenciados a muerte, por la justicia del mundo?
Pues, volviendo, a esas personas, invisibles, en el mundo, y visibles, dentro de una nueva creación, hecha de un 100 % de bien, y de un 0 % de mal.
Javier Rubio Ortín
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