Dar la libertad a los cautivos.
¡¡¡A eso vino, Jesucristo, al mundo!!!
Es decir, que toda persona, condenada, a prisión perpetua, por la justicia del mundo, cuando, en la cárcel, cumple, el sufrimiento redentor, justificativo, que, Dios, le tenía asignado, previamente, es vuelta invisible, en esa cárcel, y es vuelta visible, dentro de una nueva creación, hecha, de un 100 % de bien, y de un 0 % de mal, para siempre, o por toda la eternidad.
Javier Rubio Ortín
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