Todo lo invisible, a los ojos del mundo.

Todo, lo que no podemos ver, con nuestros ojos, las personas, unas, de otras.

 

 

 

Como, por ejemplo, la honradez, el honor, la honestidad, la sensatez, la cordura, los argumentos, de nuestros sueños, la condición sexuada verdadera, de una persona, se puede convertir, potencialmente, en la vida mundana, ordinaria, en muchos problemas, sin solución, alguna, para la inteligencia humana…

 Que pueden conducir, a las personas, que los padecen, a una gran infelicidad, que, por tanto, pueden conducir, a dichas personas, a razonar, con poca belleza, y que, por tanto, puede conducir, a esas personas, a una cierta locura, más, o menos grande…

Y la vida del mundo, contiene, a infinitos, de todos estos, problemas insolubles, potenciales, sencillamente, porque esa vida del mundo, es una vida, completamente maligna, que las personas, jamás, la debiéramos haber vivido.

De manera, que, no existe, una sola persona, que viva, en el mundo, que no se haya topado, alguna vez, con uno, de estos problemas insolubles.

 Otra cosa diferente, es que el argumento, de ese problema insoluble, haya significado, para esa persona, un diferente grado, del descenso, de su felicidad.

 

 

Y por medio, de estos problemas insolubles, mundanos, por tanto, muchas personas, terminan de completar, el sufrimiento, que Dios, les había asignado, previamente, para poder habitar, después, en una nueva creación, hecha de un 100 % de bien, y de un 0 % de mal, para siempre.

Es decir:

[Un cierto número de problemas insolubles, mundanos, sufridos, por una persona] = [Justicia divina, redentora] = [El olvidarse, esa persona, de lo que es, el sufrimiento, para siempre, de una manera justa]

 

 

Javier Rubio Ortín 

 

 

 

 

 

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