Absolutamente, todas las personas, se santifican, enteramente….
Cuando, esas personas, terminan de sufrir, en el planeta tierra, todo el sufrimiento, que, Dios, les había asignado, al nacer, que tenían que sufrir, ya sea, de una manera consciente, ya sea, de una manera, totalmente inconsciente.
Y todo esto, independientemente, de las creencias, religiones, filosofías, éticas, o doctrinas morales, que crean, o practiquen, todas esas personas, en el mundo.
Y cuando, esas personas, se terminan de santificar, enteramente, se convierten, en los tripulantes, de las naves de Dios, nubes bíblicas, carros de fuego, u ovnis piramidales, que estos, 25 años, han dejado en los cielos del mundo, unas estelas de vapor, de tamaño variable.
Javier Rubio Ortín
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