Adán, y Eva, antes, y después, de pecar.

Adán, y Eva, antes, y después, de pecar.

Adán, y Eva, antes de pecar:
Eran, un Hijo de Dios, y una Hija de Dios, cosmonautas de Dios, eternamente jóvenes, es decir, jamás superaban, los veinte años, de edad, viajeros, libres, eternos, incorruptibles, inmortales, por el cielo, y por todo el cosmos, por medio, de los millones de naves de Dios (Ovnis piramidales), que, no habían conocido, jamás, el mal, es decir, que, no habían conocido, jamás, ninguna desgracia, o infelicidad, ninguna enfermedad, ningún dolor, ningún trastorno, ninguna locura, ninguna vejez, porque, Adán, y Eva, no habían conocido, jamás, el interior tenebroso, de un planeta, como, el planeta tierra, destinado a contener, a millones, de dinosaurios vivos, porque, Adán, y Eva, eran unas personas, 100 % puras.

Pero, el diablo, o un cosmonauta de Dios, trastornado por el mal, engañó, a los cosmonautas, Adán, y Eva, les abrió, sus ojos, y por tanto, les hizo conocer, a Adán, y Eva, el interior tenebroso, de un planeta del cosmos, como, el planeta tierra, es decir, un planeta, destinado a contener, millones, de dinosaurios, vivos.

Y por tanto, Adán, y Eva, tras pecar…

Eran ya, unas personas, conocedoras del mal, es decir, eran unas personas, que, ya conocían, lo que, eran, las desgracias, las infelicidades, los sufrimientos, las enfermedades, los ascos, los odios, las vergüenzas, los alimentos, y por tanto, los excrementos, los orines, etc., etc., etc., es decir, Adán, y Eva, se habían convertido, por tanto, en unas personas, impuras, tras conocer, el interior tenebroso, del planetas tierra.

Javier Rubio Ortín

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


ocho − 5 =