Alternando, su vida invisible, y plenamente feliz, en el cielo, con su vida visible, poco feliz, en el cosmos….
Una persona, cualquiera, puede perdurar, trillones de años, seguidos, en dicho cosmos, eternamente joven, es decir, sin superar jamás, los dieciocho años, y por tanto, sin sufrir, ninguna enfermedad, jamás.
Y esa persona, asimismo, puede visitar, potencialmente, a cualquier exterior, de cualquier planeta del cosmos, que, así lo desee, libremente.
Naturalmente, esa vida cósmica, de esa persona, concluirá, de forma definitiva, cuando esa persona, se decida, a vivir, de una manera permanente, o para siempre, en el cielo, y la eternidad (Felicidad plena), y por tanto, esa persona, se vuelva invisible, en el cosmos, para siempre.
Y cuando, absolutamente, todas las personas, se decidan, a vivir, en el cielo, para siempre, y por tanto, esas personas, se vuelvan invisibles, en ese cosmos, para siempre, ese cosmos, al dejar de ser, felicidad humana, dejará de existir, automáticamente, para siempre, hasta que…
…..en el futuro, ese cosmos, vuelva a ser, de nuevo, felicidad humana, porque, lo piense, otra persona, de nuevo.
Javier Rubio Ortín
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