Cada cual, con su cruz, a cuestas.

Cada cual, con su cruz, a cuestas….

 

 

 

 

Una cruz, cuya magnitud, dolorosa, puede variar, por completo, de una persona, a otra, es decir, una cruz, que, para, unas personas, puede ser, muy liviana, y para otras personas, en cambio, puede ser, mucho más, dolorosa, siempre, según la capacidad de sufrimiento, de cada persona.

Unas cruces, que tienen, como, único objetivo, el que, todas las personas, habitemos, justamente, y para siempre, en una nueva creación, 100 % placentera, por toda la eternidad.

Es decir, unas cruces, que tienen, como, único objetivo, el fin del mundo, y por tanto, el final del mal, o la evacuación, de todas las personas, que habitan, el planeta tierra, a los carros de fuego, nubes, bíblicas, u ovnis (Chemtrails).

Es decir, unas cruces, que son simplemente, la repartición justa, del contenido, maligno, del planeta tierra, entre todas las personas, que, lo habitan.

Es decir, unas cruces, que comenzaron, hace diez mil años, con el aterrizaje de los atlantes, en el interior del planeta tierra, y que concluirán, definitivamente, con el próximo fin  del mundo, anunciado por Jesucristo, en el evangelio, hace dos mil años (Episodio del Hijo del Hombre).

 

 

 

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