Cualquier científico, puede elegir…
Entre, saberlo, todo, o ignorarlo, todo.
Ese científico, lo sabrá todo, sí, y solo sí, ese científico, se dedica a estudiar, a la felicidad humana, y a sus infinitas formas, potenciales, nada más.
Y ese científico, lo ignora, y lo ignorará, siempre, todo, si ese científico, se dedica, a estudiar, a infinitos misterios, totalmente ajenos, a la felicidad humana.
Todo, es cuestión, por tanto, de querer aceptar, o no querer, aceptar, una sencilla fórmula matemática, de conversión.
Único contenido, real, de este artículo: Diversas formas, de la felicidad humana.
Javier Rubio Ortín
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