Dios, bendice el bien, y maldice, el mal.

Dios, bendice, el bien, y la maldice, el mal.

 

 

 

Es decir, Dios, maldice, a toda influencia, proveniente del interior tenebroso del planeta tierra, y ejercida, sobre la vida humana, o mal, aunque, ese mal, sirva, para finalizarse, a sí mismo, de una manera justa.

Es decir, Dios, maldijo, por ejemplo, a todos los males, que, tuvieron que sufrir, Job, Jesucristo, s. Pablo, o s. Pedro, aunque, todos esos males, significaran, el final definitivo del mal, para, las vidas eternas, de Job, Jesucristo, s. Pablo, o s. Pedro.

Y por tanto, Dios, solo bendice, a las vidas eternas, de sus Hijos, e Hijas (Cosmonautas), totalmente purificadas, de toda influencia, proveniente, de los interiores tenebrosos, de los planetas del cosmos, o mal, para siempre, o por toda la eternidad.

 

 

Javier Rubio Ortín

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