Dios bendiga a todos mis enemigos.
Y por tanto, los vuelva, plenamente felices, mientras duermen, y por tanto, los haga, una sola cosa con Dios, y por tanto, vuelva invisibles, a sus cuerpos físicos, en el cosmos.
Y por tanto, los purifique de todo mal, y por tanto, los vuelva, infinitamente, bondadosos.
Y por tanto, los vuelva, mis amigos.
Javier Rubio Ortín
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