Dios cura a todas las enfermedades.
Y por tanto, le pido a Dios, que, las enfermedades, solo existan, en los pensamientos, de todas las personas, que habitan, el interior del planeta tierra, cada quince días, alternos, desde ahora, y hasta el fin del mundo.
Es decir, que, hasta el mismo, fin del mundo, en ese mundo, se sucedan, entre sí, quince días de salud, y quince días de enfermedades, en las vidas de todas las personas.
Javier Rubio Ortín
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