Dios mío, quiero, que me conviertas…
…En un cosmonauta tuyo, eterno, inmortal, viajero, libre, por el cielo, y por los universos, del cosmos, totalmente purificado, del mal…
….Cuando concluya, mi redención sufrida del mal, y sin haber sufrido, jamás, ninguna enfermedad, de por medio, es decir, completamente sano.
Javier Rubio Ortín
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