Dios mío, quiero, ser abducido, al cielo….
….En cuerpo, y alma….
…En lugar, de enfermarme, y morirme, en el mundo…
….Es decir, lo mismo, que la v. María, hace dos mil años….
¡¡¡Esto es, lo más natural, que, le puede pedir, a Dios, cualquier persona!!!
Javier Rubio Ortín
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