Dios, tenía averiadas, varias naves, en el planeta tierra…
….Y yo, vivía, en el cielo, sin saber, lo que era, el sufrimiento, o mal….
…Entonces, Dios, me mandó, el nacer, en el planeta tierra, con el único objetivo, de sufrir, lo justo, y lo necesario, para terminar, de corregir, las averías, de esas naves….
….Y ahora, después, de sesenta años, de vida mundana, llena, de calamidades, y desgracias, ya he terminado, de corregir, las averías, de esas naves….
…. Y por tanto, ahora, le pido, a mi Dios, que, mi persona, se olvide, para siempre, de lo que es, el sufrimiento, o mal, y por tanto, mi persona, vuelva a ser, nuevo, esa persona, que vivía, en el cielo, y que, no sabía, lo que era, el sufrimiento, o mal….
…Y si mi persona, habita, de nuevo, en el cosmos, que sea, ignorando, por completo, lo que es, el sufrimiento, o mal, para siempre.
Javier Rubio Ortín
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