Dios, y los médicos, del mundo.

Dios, y los médicos, del mundo.

 

 

 

Si una persona enferma, desea curarse, una enfermedad, y después de eso, morir, por medio, de otra enfermedad peor, pues entonces, esa persona, debe de acudir, a un médico del mundo.

Pero, si una persona, completamente sana, lo que desea, es volverse inmortal, por medio, de su invisibilidad en el cosmos, y su visibilidad en el cielo, mientras duerme, apaciblemente, esa misma noche, esa persona, no está bien, que se lo pida, a un médico del mundo, sino, que, ese asunto, se lo debe de pedir a Dios, exclusivamente.

 

 

 

Javier Rubio Ortín 

 

 

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