El agua, que sacia, la sed.

El agua, que sacia, la sed.

Debe, de ser, siempre, una mezcla de unión (Minerales), y de separación (Gases), porque, el agua, que carece, enteramente, de unión (Minerales), resulta, un gran veneno, separador, para, todas las personas.

Es decir, para que, el agua, pueda saciar la sed, de las personas, es decir, para que, el agua, sea, un alimento saludable, para las personas, es preciso, que, esa agua, deba de tender a unir, a esas personas, en una cierta medida, por medio, de la unión, asociada, a los minerales, contenidos, en ella.

Cuando, una persona, tiende a separase, por completo, de una gran manera, hasta el agua, se puede convertir, en un veneno, más, para ella, en lugar de saciarle, su sed.

Es decir, cuando, una persona, tiende a separase, enteramente, de una gran manera, en un momento dado, absolutamente, todos sus alimentos, se le convierten, en unos venenos, que, contribuyen, a separarla, más, y más.

Pero, cuando, una persona, tiende a unirse, enteramente, es decir, cuando, una persona, tiende a ser, plenamente feliz, mientras duerme, pues, esa persona, puede prescindir, de toda su alimentación, sin problema alguno, pues, esa persona, es alimentada, perfectamente bien, por su propio sueño, nada más.

Javier Rubio Ortín

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