El amor a Dios, y el amor al prójimo.
El amor a Dios, sobre todas las cosas, por parte, de una persona, es el amor, a la conciliación, del sueño eterno, plenamente feliz, del reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, por parte, de esa persona, sobre todas las cosas.
Y por tanto, el amor al prójimo, consiste, en un amor, a ese prójimo, inmortal, o eterno, que, por tanto, abandona el mundo, volviéndose invisible, en ese mundo, en lugar, de convertirse, en un cadáver.
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