El amor a la vida eterna de cosmonauta (Hijo de Dios).

El amor a la vida de cosmonauta…

 

 

 

Si una persona, que vive, en el planeta tierra, no se olvida, nunca jamás, de que es, en realidad, cosmonauta de Dios (Hijo de Dios, o Hija de Dios), viajero, libre, eterno, por todo el cosmos, por medio, de las naves de Dios, esa persona, aunque viva, en el planeta tierra, transitoriamente, varios años, no se animaliza, nunca, es decir, esa persona, no deja de ser, persona, nunca, y por tanto, esa persona, es muy difícil, que se convierta, en el mundo, en una persona, delincuente.

Pero, si esa misma persona, a causa, de la influencia perniciosa, del planeta tierra, se olvida, por completo, de que es, un cosmonauta de Dios (Hijo o Hija), viajero, libre, por todo el cosmos, esa persona, deja de ser, 100 %, persona, se animaliza, no sabe de donde proviene, no sabe a donde va, anda, por tanto, perdida, extraviada, enloquecida, en el planeta tierra, y esa persona, por tanto, es muy fácil, que acabe, cometiendo, delitos, y más delitos, en el mundo.

Abel, fue una persona atlante, que, no se olvidó, nunca, de que era, un cosmonauta de Dios, viajero, libre, por todo el cosmos, y en cambio, Caín, fue una persona atlante, que, el interior del planeta tierra, le hizo olvidarse, por completo, de que era, un cosmonauta de Dios, viajero, libre, por todo el cosmos.

Y por todos estos motivos, Caín, asesinó a Abel.

Abel, fue resucitado, de la muerte cadavérica, inmediatamente, por medio, del poder de Dios, y continuó, por tanto, su vida eterna, de cosmonauta, viajero, libre, por todo el cosmos, y Caín, se dedicó, por completo, desde entonces, a sufrir, en el mundo, lo justo, y lo necesario, para poder alcanzar, justamente, su vida eterna de cosmonauta, redimida-liberada, por completo, del mal, para siempre.

 

 

Javier Rubio Ortín

 

 

 

 

 

 

 

 

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