El amor infinito de Dios.
Libró, de la muerte, al patriarca Enoc, dejándolo, 100 % dormido, primeramente, y haciéndole, desaparecer, del mundo, posteriormente.
Pues bien, como, Dios, ama infinitamente, a absolutamente, todas las personas, lo mismo, que amó, infinitamente, al patriarca Enoc, ha repetido, esta acción salvadora, con absolutamente, todas las personas, que, han vivido, en el mundo, a lo largo, de diez mil años.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment