El culto al Dios verdadero.
Esa decir, abandonar, el culto, a los dioses falsos, del mundo (Ídolos), que carecen, de cualquier poder, para, pasar, a dar culto, al Todopoderoso, que nos cura, a todas nuestras enfermedades, nos libera del sufrimiento, o mal, nos hace habitar, en el cielo, completamente sanos, y nos puede trasladar, con su poder, a las personas, desde el planeta tierra, a otros planetas, del cosmos, o los interiores, de los ovnis.
Javier Rubio Ortín
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