El final, de la presencia, del mal, en la vida humana…
El mal, persiste, en la vida humana, únicamente, porque, las personas, seguimos habitando, los interiores tenebrosos, de unos planetas del cosmos, que lo generan, a ese mal.
Es decir, en cuanto, todas, las personas, dejemos de habitar, a los interiores tenebrosos, de esos planetas del cosmos, el mal, tenderá, rápidamente, a dejar, de existir, en toda la vida humana.
Toda, aquella persona, que pretenda, que, el mal, perdure, en la vida humana, indefinidamente, sufrirá, un gran palizón, redentor, es decir, un palizón, tanto, más grande, cuanto, más tiempo, pretenda esa persona, el estar sometida, al mal.
En cambio, toda persona, que opte, por purificarse, rápidamente, del mal, por medio, del poder de Dios, pues sufrirá, lo mínimo.
Javier Rubio Ortín
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