El final de todas las desgracias humanas.
Se producirá, ese final, de todas las desgracias humanas, cuando, todas las personas, que habitan, los interiores tenebrosos, de unos veinte planetas del cosmos, entre ellos, el planeta tierra, abandonen, a esos planetas, y se conviertan, por tanto, todos ellos, por medio, del poder de Dios, en unos expertos cosmonautas (Hijos de Dios, e Hijas de Dios), viajeros, libres, por todo el cosmos, y con su única casa permanente, en la inmortalidad-invisibilidad de Dios-Padre.
Javier Rubio Ortín
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