El final.
Muy pronto, una noche, nos dormiremos, todas las personas, en el cielo, sin ninguna enfermedad, de por medio, y posteriormente:
Nos despertaremos, de ese sueño celestial:
En otros planetas, del cosmos.
En los interiores, de los ovnis.
En la vida subterránea, del planeta tierra.
O bien, continuaremos, viviendo, en el cielo.
E inmediatamente después, de esto, la superficie, del planeta tierra, pasará, a estar poblada, de nuevo, por millones de dinosaurios, mosquitos gigantes, arañas gigantescas, etc., etc., etc.
Y por tanto, el planeta tierra, recuperará, de esa manera, su naturaleza original, de ser, un planeta, totalmente inhóspito, no apto, para contener, a la vida humana.
Javier Rubio Ortín
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