El instante de la partida.
Le pido a Dios, que, en el momento, en que, yo, se lo pida, secretamente, entonces, en ese momento, duerma a mi persona, en el reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, de una forma, totalmente placentera, y por tanto, vuelva, a mi cuerpo físico, invisible, en el mundo.
Y de esta manera, se produzca, la asunción, de mi persona, al cielo, en cuerpo, y alma.
Y le pido a Dios, que muchas personas, en todo el mundo, tengan asimismo, también, esta posibilidad, a su alcance.
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