El odio a la sexualidad humana.

El odio, a la sexualidad humana.

Todo odio, es una obra, del interior tenebroso, del planeta tierra, y por tanto, todo odio, es una pasión ciega, obra, del diablo.
Cuando, ninguna persona, conocía, el interior tenebroso, del planeta tierra, es decir, cuando, ninguna persona, conocía el mal, la sexualidad humana, es decir, una obra de Dios, era amada, sin medida alguna, por absolutamente, todas las personas, hombres, y mujeres.
Y cuando, todas las personas, seamos purificadas, por Dios, es decir, cuando, todas las personas, nos olvidemos, para siempre, de la existencia del mal, la sexualidad humana, dejará de ser odiada, ciegamente, por las personas, y volverá a ser, amada, por absolutamente, todas las personas, hombres, y mujeres, sin medida alguna.

Javier Rubio Ortín

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